🏘️ Memoria vecinal · Historia real
Tres zonas, un solo barrio
Historia real · Barrio PesqueroDe puertas para dentro, el Barrio Pesquero no era uno solo: aunque todos éramos del Pesquero, cada uno sabía bien de qué parte era. Tres zonas, un solo barrio.
La Plaza de los Cabildos, la plazoleta, está justo en medio. Su nombre recuerda a los antiguos cabildos de pescadores de Santander — el Cabildo de Arriba y el Cabildo de Abajo —, los gremios de la mar que Pereda inmortalizó en Sotileza.
Punto de encuentro de generaciones. En medio de la plaza había primero unas piscinas con chorros que daban agua fresca y había peces. Luego quitaron las piscinas y pusieron un depósito de agua, porque no había suficiente presión de agua en el barrio. Este depósito desapareció a finales de los 90; cuando dejó de tener utilidad, fue durante años el escenario de la orquesta que amenizaba las verbenas de las fiestas del Carmen.
Casi todos los negocios del barrio están o han estado aquí: la tienda de la Isabel, el restaurante Casa José, la Barbería de Corpas, la tienda de golosinas de la Carola, la mercería de la Lipi... Los de la plazoleta no eran ni del barrio viejo ni del barrio nuevo: iban más a su aire.
La Plaza de Muergo, Tío Mechelín y Tío Tremontorio: el barrio viejo, el corazón de los vecinos más antiguos. La Plaza de Muergo — nombre del raquero más bruto y entrañable de Sotileza — era el punto de encuentro tradicional de los antiguos: allí vivieron La Rajona, La Chulilla, la Abuela Antonia... y en el número 1, en casa de Carmina «La Chacha», vivió don Alberto Pico, uno de los curas más queridos del barrio.
Los primeros años no había plaza: entre los dos edificios de viviendas numerosas había un prado con árboles. En los años 70 construyeron la actual plaza, con sus bancos y con su farola en el centro. En los bajos de los actuales portales 1, 3 y 5 había unos arcos, unos soportales donde jugábamos cuando llovía. Ya no existen.
Los del barrio viejo miraban un poco por encima del hombro a los del barrio nuevo: nosotros somos los antiguos.
Los Entrepatios, el barrio nuevo, levantado en la tercera y última fase de construcción. Debe su nombre a su configuración urbana: entre patios de vecinos. Es la calle donde más vecinos viven del barrio — todo son viviendas, sin negocios.
En el número 1 de Entrepatios vivió mi tía «La Chita», la mejor tía del mundo.
Y entre unos y otros había sus piques. Los del barrio viejo miraban por encima del hombro a los del barrio nuevo: nosotros somos los antiguos. Los de la plazoleta iban más a su aire, ni de un lado ni de otro.
Y quién no salió «herido» alguna vez en las hurrias con tirachinas, cosa seria. Luego estaba el fútbol: antes de que existieran las actuales pistas de futbito, se jugaba en la carretera, unos abrigos haciendo de porterías, y se montaban partidos épicos entre selecciones de cada barrio.
Para los de fuera, el barrio era uno solo: todos éramos del Barrio Pesquero. Las diferencias se quedaban dentro.
¿Tú eras de la plazoleta, del barrio viejo o del barrio nuevo?