← Las Huellas de Sotileza

📖 Las Huellas de Sotileza

Tío Tremontorio

El último gran mareante

Personaje · Calle Tío Tremontorio

Tío Tremontorio no pertenece a Sotileza, sino a las Escenas Montañesas de José María de Pereda. Pero representa, como pocos personajes, el mundo marinero del que nacieron los cabildos y cuyos nombres llegaron al callejero del Barrio Pesquero. Su nombre verdadero era Tío Miguel; el apodo le vino por su corpulencia gigantesca y su fuerza para tirar del remo contra corrientes y celliscas.


Recreación de Tío Tremontorio junto al muelle de la vieja Santander
Recreación de Tío Tremontorio en la Santander marinera del siglo XIX.

Un hombre hecho por la mar

Pereda lo presenta primero como un marinero sesentón; en El fin de una raza aparece ya octogenario. Era hercúleo, algo encorvado por los años y las borrascas, con greñas, patillas y cejas canas. Reservado y de pocas palabras, llevaba en las manos nervudas y curtidas toda una vida de remo, redes y temporales.

«Tremontorio, corruptela de promontorio, mote que le dieron en su juventud por su gigantesca corpulencia y por su vigor para tirar del remo contra corrientes y celliscas.»

Fue pescador del Cabildo de Abajo y veterano de dos campañas de rey. Navegó en la fragata Ferrolana, con la que dio la vuelta al mundo. Soltero, entre la lancha, las campañas y las redes no encontró —según Pereda— tiempo para buscar mujer.


Recreación de Tío Tremontorio remando contra un temporal
Recreación de Tremontorio remando en el Cantábrico.

Contra la borrasca

Rudo, seco y testarudo, tenía un fondo noble. Al no tener familia propia, en los malos momentos adoptaba por suyas a las de los demás. En el muelle era una presencia de autoridad y consuelo; la experiencia de quien había pasado demasiadas veces por la mar para hablar de ella a la ligera.

Pereda lo convierte en el último ejemplar de una forma de vida que desaparecía: el mareante ligado a su lancha, al cabildo, al remo y a la Virgen del Carmen. Por eso, cuando cambió aquel mundo, Tremontorio sintió que se apagaba algo más que un oficio.


Recreación de Tío Tremontorio tejiendo una red de pesca
Recreación de Tremontorio tejiendo redes en su vivienda de la calle Alta.

Tejer redes, guardar memoria

En casa tejía redes con mucho primor. Vivió primero en una buhardilla de la calle Alta y después en una bodega de la calle del Arrabal: espacios humildes desde los que observaba el tiempo y seguía unido a la mar.

Desde su balcón los vecinos le consultaban los temporales. Comía habitualmente pan y bacalao crudo, y su vida se repartía entre la lancha, las redes y aquel observatorio doméstico sobre la ciudad. Así construyó Pereda la imagen de un hombre que no sabía vivir lejos de la mar.

🧵 Hilo de Barrio

La calle que lleva su nombre

Calle Tío Tremontorio en la actualidad
Calle Tío Tremontorio.

La calle Tío Tremontorio, en el barrio viejo, se conecta con la Avenida Sotileza, la Plaza de Muergo y la calle Marqués de la Ensenada. Es una calle de viviendas, sin negocios; una de esas calles que se entienden más por quienes vivieron en ella que por lo que hubo en sus bajos.

Todas las viviendas tienen vistas al mar, a la dársena de Maliaño: para los del barrio, el cuadro grande. Es una calle que no necesita escaparates para conservar su historia; le bastan sus portales, sus ventanas y los nombres de quienes hicieron vida en ella.


El Barrio Pesquero en construcción
Barrio Pesquero en construcción.

Antes de convertirse en una calle de casas y de vecinos, el Barrio Pesquero era todavía una obra junto a la dársena. La fotografía conserva aquel momento en que el barrio empezaba a levantarse frente al agua.

En esta calle vivieron Antonia Álvarez —la Abuela Antonia— y su marido, Manolo «El Rufo». Ella fue muchacha del Virgen del Pilar; él, pescador y armador de ese mismo barco. Antonia también organizaba excursiones que reunían a vecinos de todo el barrio. De esta calle es su nieto, el futbolista internacional Pedro Munitis.


Las Escalerillas de la calle Tío Tremontorio
Las Escalerillas y el cuadro grande.

Ahí están las famosas Escalerillas, donde los vecinos nos hemos bañado tantas veces. Del cuadro salían los botes hacia la bahía y, con ellos, escenas que se quedaron para siempre en la memoria de quienes crecieron mirando a la mar.

También pertenecen a esta calle Marisol y sus hermanos. Marisol llevaba sus rifas por el barrio y la lonja; Peluca, pescador de melena y barba inconfundibles, dejó para muchos la imagen de su bote saliendo por el cuadro dirección a la bahía a pescar maganos.

En el número 3 vivió Chulipipa, mimo y artista del barrio; su madre Carmen vendía chuches en la playa. No nos olvidamos de Lolo «Tonetti» y la «Andaluza»: hay muchos más.

La calle Tío Tremontorio conserva el nombre de un marinero de Pereda. Pero su verdadera huella está en quienes pasearon por ella cada día.

AspectoDato
ObrasLa leva y El fin de una raza, de José María de Pereda
NombreTío Miguel, conocido como Tremontorio
OficioPescador del Cabildo de Abajo; tejía redes con primor
TrayectoriaDos campañas de rey y vuelta al mundo en la fragata Ferrolana
SimbolizaEl último gran ejemplar de la vieja casta mareante santanderina
Relación con el barrioDa nombre a la calle Tío Tremontorio
📖 Serie «Las Huellas de Sotileza» Esta página forma parte de una serie dedicada a los personajes de Pereda que dejaron su nombre en las calles del Barrio Pesquero de Santander.

Autor: José Mario Graña, tomando como base La leva y El fin de una raza, de José María de Pereda.
Imágenes: Las recreaciones de Tío Tremontorio han sido creadas con inteligencia artificial a partir de las descripciones de Pereda en su obra.
Otras fuentes: Autoridad Portuaria de Santander · Archivo personal de Mario Graña.